La Convención Ciudadana analiza los impactos territoriales del turismo y los límites al crecimiento
- 24 abr
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Actualizado: 19 may

El pasado 11 de abril de 2026 se celebró la quinta sesión de la Convención Ciudadana sobre el Modelo Turístico de Gran Canaria, un proceso deliberativo realizado con el aval científico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el impulso del Cabildo de Gran Canaria a través de la Dirección Insular de Participación Ciudadana, y gestionado por la Fundación Universitaria de Las Palmas.
Tras una primera fase centrada en el diagnóstico del modelo turístico actual y la construcción de un horizonte compartido de futuro, la Convención avanza en su segunda fase, en la que las personas participantes continúan deliberando y recibiendo aportaciones de especialistas sobre distintas dimensiones del turismo. En esta quinta sesión, el foco se situó en los impactos territoriales del modelo turístico, tanto en el paisaje como en el uso del suelo, abriendo el debate sobre el crecimiento de la actividad turística en la isla.
La jornada comenzó con una dinámica de bienvenida, seguida de un trabajo deliberativo en grupos en el que las y los convencionistas analizaron ideas clave surgidas en sesiones anteriores, contrastándolas con la “brújula compartida”, el documento que recoge la visión de futuro construida colectivamente en la segunda sesión. Tras una pausa, tuvo lugar el diálogo con las especialistas Emma Pérez Chacón (Catedrática de Geografía Física de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) y Noelia Sánchez Suárez (socióloga y miembro de la Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción y activista en el movimiento social Canarias tiene un Límite).
Durante sus intervenciones, se abordaron los efectos del desarrollo turístico sobre el territorio insular, señalando problemas como la saturación de determinadas zonas, especialmente en la costa, frente a otras áreas menos desarrolladas; la ocupación intensiva del suelo; la transformación de espacios naturales; o el aumento de riesgos asociados a la construcción en zonas vulnerables. También se puso el acento en las consecuencias ambientales de la presión turística, como el elevado consumo de recursos, la contaminación o la pérdida de biodiversidad, así como en los impactos sociales derivados de la saturación y la competencia por el uso del territorio.
Las especialistas coincidieron en señalar que el modelo actual presenta claros límites y que es necesario repensar su crecimiento y desarrollo. Entre las ideas destacadas, se planteó la importancia de establecer límites al crecimiento turístico en función de la capacidad del territorio, priorizar la mejora de las zonas ya urbanizadas, reforzar la protección de los espacios naturales y garantizar que el turismo no comprometa derechos básicos como el acceso a la vivienda o a los servicios públicos. Asimismo, se subrayó que no solo importa qué medidas se proponen, sino cómo se aplican, para evitar efectos no deseados.
Tras el rico diálogo con las especialistas invitadas, los y las convencionistas retomaron la deliberación en pequeños grupos para analizar y debatir las ideas expuestas, nuevamente a la luz de la “brújula compartida”, avanzando hacia una selección conjunta de seis temas-marco claves. La sesión concluyó, como es habitual en un proceso participativo, con una evaluación colectiva de la jornada.
Concluido este encuentro, solo queda una sesión más de diálogo con especialistas, en este caso con representantes del sector empresarial turístico, antes de pasar a la tercera y última fase para la elaboración por los y las convencionistas de un Informe final de Recomendaciones que será presentado públicamente y trasladado a las instituciones competentes.











